3. EL MAR NO
ES UN CENICERO
3.1. UN PEQUEÑO GESTO, GRANDES CONSECUENCIAS

3.1.1. UN RESIDUO OMNIPRESENTE
Las colillas constituyen actualmente uno de los residuos más abandonados del planeta y uno de los más frecuentes en playas y costas.
La Organización Mundial de la Salud estima que alrededor de 4,5 billones de colillas terminan abandonadas cada año en suelos, ríos y océanos de todo el mundo (VER ENLACE), generando un grave problema medioambiental y para la salud humana.
Desde hace tres décadas, son el objeto más recogido en campañas internacionales de limpieza costera. Solo en una edición de la International Coastal Cleanup se retiraron más de 2,4 millones de colillas de playas y zonas litorales. VER ENLACE
En Lanzarote, en una única jornada de limpieza desarrollada en 2025 se retiraron unas 4.000 colillas de las playas de Puerto del Carmen. En La Graciosa, se llegaron a recoger más de 15.000 colillas en Caleta de Sebo y sus inmediaciones en una sola campaña.
3.1.2. DEL SUELO AL MAR
Muchas de las colillas presentes en playas y costas no fueron arrojadas directamente al agua.
El viento, la lluvia y las escorrentías urbanas pueden transportarlas desde calles, alcantarillas o paseos hasta barrancos y litoral.
En islas como Lanzarote y La Graciosa, donde gran parte de la actividad humana se desarrolla cerca de la costa, ese recorrido puede ser especialmente rápido.

3.1.3. RIESGO DE SANCIONES
Arrojar colillas no es solo un problema ambiental, sino una infracción grave que puede conllevar fuertes multas económicas.
La Ley de Tráfico considera una falta muy grave arrojar colillas desde un vehículo. Esta práctica puede ser sancionada con 500 euros de multa y la retirada de 6 puntos del carné. Además, si se hace en zonas de riesgo y se origina un incendio, pasa a tipificarse como delito.
A pie de calle, la normativa nacional de residuos también faculta a los ayuntamientos para imponer sanciones por el abandono de estos desechos en la vía pública, en playas y costas o en otros espacios naturales. Estas multas, reguladas por ordenanzas municipales, pueden alcanzar los 2.000 euros en los casos más graves.
En Lanzarote, los ayuntamientos tienen distintas ordenanzas que regulan y sancionan el abandono de residuos en espacios públicos, incluidas las colillas. Por ejemplo, la Ordenanza del Uso y Gestión del Litoral de Arrecife prohíbe arrojar colillas y cualquier otro residuo en las playas, y contempla sanciones que pueden llegar hasta los 750 euros en caso de infracciones leves y hasta los 3.000 euros en infracciones muy graves.
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