1. PESCA Y MARISQUEA CON RESPONSABILIDAD
El arte de pescar con responsabilidad
La pesca recreativa forma parte de la identidad cultural de Lanzarote y La Graciosa. Es el reflejo de la relación histórica de sus habitantes con el mar, pero su futuro depende de que se practique de forma responsable, ya que la biodiversidad de sus aguas es tan excepcional como vulnerable.
En Canarias se han registrado más de 5.000 especies de fauna y flora marina, reflejo de la variedad de ecosistemas que conviven en sus fondos: desde hábitats rocosos de origen volcánico hasta praderas de sebadales, fundamentales como zonas de refugio, alimentación y reproducción para numerosas especies, muchas de ellas protegidas o en peligro de extinción.
Cuando una especie disminuye de forma drástica, todo el ecosistema se resiente: se altera la cadena alimentaria, disminuye la biodiversidad, se debilita la capacidad de recuperación del mar y se perjudica la pesca artesanal y la economía local.

El mar nos une, y también depende de cómo pescamos y como marisqueamos
Organismos internacionales como la FAO llevan años alertando de que la sobrepesca es actualmente uno de los principales problemas ambientales de los océanos. Y aunque el marisqueo y la pesca recreativa se practiquen por ocio, el impacto acumulado de miles de capturas al año puede influir negativamente sobre determinadas especies y sobre zonas sensibles, especialmente cuando no se respetan las tallas mínimas permitidas, las especies que se pueden pescar, las cuotas de captura autorizadas y las zonas y los periodos anuales en los que se puede practicar la actividad.
Practicar de forma responsable la pesca recreativa y el marisqueo significa cumplir las normas, pero sobre todo comprender que cada captura, cada gesto en la costa y cada residuo evitado tienen un impacto directo en la conservación de este ecosistema. Porque el mar no es únicamente un espacio de uso, sino un sistema vivo del que dependemos los seres humanos como fuente de vida, cultura y equilibrio.






