5. SUBMANIRISMO RESPETUOSO
Observar sin alterar
Cada año, miles de personas de muchos países del mundo acuden a Lanzarote y a La Graciosa para practicar submarinismo, atraídas por la visibilidad de sus aguas, sus paisajes volcánicos y la impresionante y variada riqueza de vida marina que albergan sus fondos. El buceo recreativo se ha convertido así en una actividad muy presente y en un importante recurso económico ligado al mar y al turismo.
Sin embargo, los ecosistemas marinos de las islas son especialmente sensibles. El buceo, si no se realiza de forma adecuada, puede generar impactos sobre especies, hábitats y fondos marinos que tardan años en recuperarse.
Por ello, la práctica del submarinismo debe combinar disfrute y responsabilidad: observar sin alterar, descubrir sin dañar.

El mar nos une, y la mejor inmersión es la que no altera el entorno.





